Me llamo Lucía. Alguna vez me hice llamar Milena. Pero no, me llamo Lucía, tengo 34 años, transité la infertilidad, y con ella vinieron mil problemas más... todavía los padezco... necesito contarlos y compartirlos. Gracias por estar ahí.
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martes, 28 de septiembre de 2010

pensando qué hacer....

Amigas,
gracias a todas por pasar y estar pendientes. Yo por ahora estoy evaluando qué es lo mejor de hacer. Ya tengo turno en un quirófano para el 7 de octubre, pero estoy esperando la evaluación que va a hacer de mi caso otro equipo de médicos, y luego de eso espero poder tomar la mejor decisión para mí.
Hay mil vericuetos en el medio que son tediosos de contar y más aburridos aún de leer, son todas cuestiones técnicas que debo tener en cuenta y que, como no soy médica, no puedo decidir del todo. Cualquier decisión que tome seguramente me dejará un poquito disconforme, con miedos, etc. La solución ideal no existe, o al menos no es posible llevarla adelante. Ahora me debato entre laparoscopía o cirugía a cielo abierto, la convencional, y la verdad es que no sé qué hacer, cada una tiene sus pro y sus contra.
Mientras tanto, y aunque parezca mentira, o una broma de muy mal gusto del destino, por segunda vez en mi vida tengo un atraso. Es un atraso mínimo: un día. Pero suelo ser muy regular. Espero que se deba a todo este nerviosismo, porque imagínense que esa noticia que hace tanto espero, en este momento sería devastadora, porque no me pueden operar estando embarazada, y si no me operan pierdo un riñón definitivamente. Igual no tengo ningún síntoma, así que pienso que sólo es un atraso debido a toda la situación estresante que vengo pasando. No obstante, mañana me haré un test.
Gracias a todas por estar, no dejen de pasar que son parte de mi sostén estos días.
Abrazos y besos,
Mile

viernes, 24 de septiembre de 2010

Bronca y angustia

En general no soy una persona miedosa, pero la anestesia es algo que me aterra. No obstante eso, ya pasé por dos cirugías y una sedación total para hacerme un estudio. Cada vez que he tenido que poner el cuerpo lo he hecho, aunque fuera a mi pesar. No me amedrentan los estudios dolorosos (por ej, la histerosalpingografía), ni que me saquen sangre, ni que me pongan inyecciones. Ni siquiera me quejé de las innumerables ecografías transvaginales. Sin embargo, hay algo que me saca de quicio, y es que mi entorno no crea cuando yo digo que algo me duele. Especialmente porque, como acabo de decir, tengo bastante tolerancia al dolor.
Hace casi 8 meses que vengo diciendo que tengo una molestia. Pasé por dos ginecólogos, mi cirujano, dos urólogos, tres clínicos, dos médicos de guardia y varios análisis de distinto tipo y tenor. Nadie creyó del todo en mis afirmaciones. Las molestias urinarias me impulsaron a seguir insistiendo y buscando por mi cuenta. Fui yo la que le recordé a la uróloga que todavía no me había hecho una ecografía de riñón, a pesar de que la molestia era más bien en la uretra.
Y fue así como descubrió el terrible lío que tengo. Y fue así como me dijeron ayer, sin que pudiera esperarlo, que tenían que volver a operarme. Una operación compleja, dolorosa, con un postoperatorio también largo y doloroso. ¿Puedo negarme? Claro que no. De hacerlo, perdería por completo el riñón izquierdo, y hay que tratar de salvar lo que queda.
Todo esto me tiene enojada pero, sobre todo, angustiada. No puedo parar de llorar y esto me asusta más aún: se supone que uno debe llegar al quirófano en las mejores condiciones anímicas posible, y las mías son las peores imaginables. Estoy haciendo esfuerzos para mejorar pero es en vano.
Pienso en que, además, voy a tener que suspender la búsqueda varios meses y me da más tristeza aún.
Y lloro de nuevo, una y otra vez. No quiero tener que pasar por esto, pero obviamente que yo no quiera no influye en nada.
Todas nos preguntamos alguna vez ¿por qué a mí?, y sabemos que es una pregunta tonta sin respuesta. Pero estos días me aplasta la cabeza. Juro que no soy una mala persona. No merezco esto, aunque no haya nadie a quien reclamarle por esto que me pasa.

jueves, 23 de septiembre de 2010

más difícil que nunca

vengo de la médica. Mi riñón casi no funciona, debido a la obstrucción de la vía urinaria. La única salida es operar, y hay que hacerlo lo antes posible. Tienen que cortar el uréter y reconectarlo. Varios días de postoperatorio más sonda muchos días más. Estoy devastada, muerta de miedo, y con una angustia que no me deja vivir. El lunes pido turno en quirófano, y me dirán la fecha. No puedo creer tener que volver a operarme.